Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia
Celebramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia con un equipo de mujeres investigadoras del IREC
Hoy, con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, en el colegio Ángel Andrade hemos recibido la visita de un equipo de mujeres intrépidas y valientes que nos han demostrado que la ciencia no solo se hace en un laboratorio, sino también a pie de campo, en plena naturaleza.
Desde el IREC (Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos), nos han acompañado cinco profesionales del grupo SaBio (Sanidad y Biotecnología), mujeres con distintas formaciones y trayectorias que trabajan cada día por el conocimiento y la conservación de la naturaleza.
En el IREC trabajan biólogas, veterinarias, ambientólogas, técnicas de laboratorio, forestales, agrónomas, ingenieras, químicas, microbiólogas y biotecnólogas, entre otras profesionales. Hoy hemos podido conocer más de cerca el trabajo de:
Cristina Moradillo, técnica de laboratorio en parasitología, patología, sala de necropsias y genómica, y técnico ayudante de investigación en el departamento de Sanidad y Biotecnología.
Emilia Fassetta, bióloga y técnico ayudante de investigación en fototrampeo y etapa predoctoral.
Bianca Molina, ambientóloga predoctoral que investiga los cambios en los usos del suelo.
Nuria Villa, estudiante en prácticas de técnico de laboratorio de análisis y control de calidad con el grupo de aves.
Paula Prieto, estudiante en prácticas de técnico de laboratorio de análisis y control de calidad con el grupo de vectores de enfermedades.
Las cinco forman parte del grupo SaBio y representan el talento, la dedicación y el compromiso de la mujer en la ciencia.
Durante la visita nos explicaron cómo realizan sus investigaciones en la naturaleza: cómo estudian a los animales, cómo identifican sus huellas, cómo analizan sus excrementos, cómo localizan sus escondites y cómo detectan posibles enfermedades. Aprendimos que para investigar es fundamental conocer bien el entorno natural y saber interpretar cada señal que nos ofrece.
La jornada fue además muy divertida, ya que realizamos un taller práctico en el que, a partir de distintos tipos de huellas de animales, pudimos recrearlas en barro. Fue una experiencia mágica y educativa que nos permitió sentirnos auténticos investigadores por un día.
Queremos agradecer especialmente a Cristina la mamá de Leo y Aitana por acercarnos este momento tan enriquecedor.
En un día como hoy recordamos la importancia de dar visibilidad a las mujeres científicas, de reconocer su trabajo y de inspirar a niñas y niños para que sueñen sin límites. La ciencia necesita talento, pasión y diversidad, y las mujeres siguen demostrando cada día su fuerza, su capacidad y su papel imprescindible en el avance del conocimiento.

